Antes de comenzar a
adentrarnos en el complejo mundo de la informática de una manera más técnica,
es preciso conocer el contexto en el que vamos a trabajar a lo largo del
semestre.
La globalización actual
ha favorecido la aparición de nuevos mercados que necesitan vender sus
productos adaptados a los mercados de destino. Además, también han aparecido
cada vez más temas relacionados con la traducción, localización y lenguaje. Por
lo tanto, la demanda de traductores ha aumentado notablemente.
Por otro lado, es
cierto que el inglés se utiliza como lingua
franca en la mayoría de ámbitos internacionales. Se trata de una lengua que
ha abarcado casi la totalidad de los contenidos y las fuentes documentales
informáticas además de ser la lengua de trabajo de la mayoría de las empresas.
No obstante, no debemos
olvidar que en ocasiones se da por hecho que toda la sociedad lo domina. Esto
no es del todo cierto, puesto que cada vez se reivindica más el uso de las
lenguas de cada país. En el caso de la Unión europea, cada Estado miembro puede
utilizar su lengua oficial y cada vez se invierte más en la traducción a todo
tipo de lenguas tanto europeas como de fuera de Europa.
Este aspecto, como se ha comentado anteriormente, hace que
cada vez se invierta más en traducciones para que los contenidos puedan llegar
de forma efectiva a todos los países, sea cual sea su lengua oficial. Como
consecuencia, el número de fuentes en Internet de habla no inglesa ha crecido
notablemente así como el alto grado de especialización técnica.
Para hacernos
una idea, se calcula que el volumen de conocimiento que se procesará durante la
próxima década es superior a todo el conocimiento acumulado en los últimos 25
años.
Para llevar a cabo esta
ardua tarea de la traducción, existen infinidad de recursos informáticos que
trabajaremos y que debemos dominar según el tipo de trasvase que queramos hacer
(recepción, transferencia, formulación…). No obstante, las herramientas cada
vez son más complejas y sofisticadas y es preciso tener un buen dominio de
estas.
Para finalizar, y como
reflexión personal, soy consciente de que se ha producido un boom en cuanto al mundo de la traducción
se refiere. No obstante, todos los aspectos que se han comentado anteriormente
han favorecido la aparición de usuarios que traducen voluntariamente ( o a
cambio de dinero negro) o herramientas como Google Translate que “garantizan”
traducciones de calidad. En mi modesta opinión, puede que parezca una idea
surrealista pero para que este mercado avance con éxito es preciso que se
regule de alguna manera este aspecto para que la tarea del traductor
profesional, formado y especializado sea verdaderamente valorada.
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