domingo, 7 de octubre de 2012

Lecturas como visión general de la asignatura




Las lecturas que trataré en esta entrada son las siguientes:
-          Margetic, Emmanuel. The making of a profesional translator
-          Zetzsche, Jost. The translation technology run-down
-          Hemera, Annette. Translation as a business

Aunque son muchos los aspectos que ya se han analizado acerca de la profesión del traductor e intérprete, considero oportuno comentar algunos que me han interesado de los textos que he leído.

Durante este período ha surgido un sector de la población que al haber recibido una educación bilingüe considera que es perfectamente capaz de traducir de una lengua a otra. Esto no es tan cierto como parece, puesto que hay otras muchas competencias que debe tener un traductor que una persona bilingüe no posee.

Lo cierto es que si un traductor se para a pensar en las ventajas e inconvenientes de esta profesión puede que de las segundas encuentre un mayor número: largas horas de trabajo, en ocasiones un sueldo escaso, continuamente formándose…  No obstante, hay algo que hace que todavía sigamos peleando por sacar adelante esta profesión, algo tan simple y a la vez tan grande como nuestra vocación y nuestra pasión por hacer lo que nos gusta y lo que hace que cada día merezca la pena intentarlo.

Volviendo a las nuevas tecnologías, es esta combinación de conocimientos lingüísticos, extralingüísticos (cultura de nuestras lenguas de trabajo) , informáticos así como nuestra vocación la que hace que se creen traductores competentes en el mercado.

Estos textos ponen a disposición del profesional de la traducción algunas herramientas que pueden ser útiles, como el caso de las herramientas terminológicas, que pronto llevaremos a la práctica.

No obstante, la parte que más me ha llamado la atención es aquella en la que se da consejos al traductor autónomo / freelance  sobre cómo llevar adelante su negocio, analizando los aspectos que tiene que tener en cuenta para que este negocio tenga éxito: eficiencia, recursos empresariales, publicidad y marketing, usuarios a los que se va a vender el productor, etc. De este modo se expone que ahora un traductor profesional no tiene suficiente con tener conocimientos informáticos y traductológicos, sino que también tiene que saber cómo llevar a cabo un negocio para poder sacarle partido.

Parece que se complica el trabajo. No desistamos, nadie dijo que fuera a ser fácil. 

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